
En efecto los esbirros de la reacción militar-eclesial nunca le perdonaron que en sus versos y obras de teatro, en sus conferencias y en todas las ocasiones, manifestara su rechazo a las injusticias sociales de toda índole.
Personalidad multifacética, espíritu creador expresado en dibujos, canciones, composiciones musicales, y sobre todo piezas escénicas como Yerma (que indaga el drama de la mujer estéril), La zapatera prodigiosa, Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba, verdadero alegato contra el autoritarismo y la hipocresía de los terratenientes.
García Lorca encarna el talante a la vez universal y particular de la cultura andaluza, paradoja que se resuelve al revelar en la poesía las alegrías y tristezas de las mujeres y hombres del pueblo con la profundidad y la firmeza de una conciencia sensible.
En sus versos, aparecen con potencia y sin igual belleza metáforas como aquella del Romance de la pena negra en el que dice: las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya o Antoñito el Camborio que tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil.
Este Federico García Lorca, a quien no pudieron acallar sus verdugos, porque pervive en sus obras, visitó Nueva York dejó plasmadas en sus poemas, sus impresiones, sus ideas de rechazo a la sociedad mercantil que todo lo tritura cuando escribió : Los maestros enseñan a los niños/una luz maravillosa que viene del monte; pero lo que llega es una reunión de cloacas/donde gritan las oscuras ninfas del cólera. Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas; pero debajo de las estatuas no hay amor, no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo./El amor está en las carnes desagarradas por la sed, en la choza diminuta que lucha con la inundación;el amor está en los fososdonde luchan las sierpes del hambre, en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas y el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas… Porque queremos el pan nuestro de cada día, flor de aliso y perenne ternura desgranada, porque queremos que se cumpla la voluntad de la tierra que da sus frutos para todos.
Carlos A. Solero
Miembro de APDH- Rosario
casolero_1@hotmail.com
8 de junio de 2010
Fuente de la imagen: El País