
Va’, pensiero, sull’ali dorate.
Va’, ti posa sui clivi, sui coll,
ove olezzano tepide e molli
l’aure dolci del suolo natal!
Del Giordano le rive saluta,
di Sionne le torri atterrate.
O mia Patria, sì bella e perduta!
O membranza sì cara e fatal!
Arpa d’or dei fatidici vati,
perché muta dal salice pendi?
Le memorie del petto riaccendi,
ci favella del tempo che fu!
O simile di Solima ai fati,
traggi un suono di crudo lamento;
o t’ispiri il Signore un concento
che ne infonda al patire virtù
che ne infonda al patire virtù
al patire virtù!
Leyendo la letra de il Va pensiero.
¡Vuela pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el aire dulce de la tierra natal!
¡Saluda a las orillas del Jordán
y a las destruidas torres de Sión!
¡Ay, mi patria, tan bella y abandonada!
¡Ay recuerdo tan grato y fatal!
Arpa de oro de los fatídicos vates,
¿por qué cuelgas silenciosa del sauce?
Revive en nuestros pechos el recuerdo,
¡háblanos del tiempo que fue!
Canta un aire de crudo lamento
O te inspire el Señor una armonía
que nos infunda al padecer virtud
que nos infunda al padecer virtud
que nos infunda al padecer virtud
al padecer virtud
Fue seguida la letra por un público muy atento…
Nos agradecieron el «regalo» de incorporar esta bellísima aria a la charla…
A los que estaban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) se les daba la posibilidad de optar: o te quedás detenido o te vas al exterior. De esta forma comienzan a irse muchos detenidos.
Se van a distintos países. Se comienza a producir una gran diaspora que se va a centrar en muchos países europeos y también latinoamericanos.
En el ’77 muchos militantes se van de una manera desordenada a Brasil.
Era importante tener la acogida del Alto Comisionado de las Naciones Unidas. Van a Méjico, España, Latinoamérica pero muchos como turistas porque no le dieron la acogida.
Le dan la libertad a Marta, pero luego nos dimos cuenta que era un señuelo para aprenderme a mi -dice Pepe-
Ella -Marta- viaja a España en febrero del ’78, con Mariano que había nacido estando ella detenida.
En España Marta y Mariano estaban como turistas.
Ex exiliados españoles durante el franquismo les recomiendan ir a Bélgica.
Allí conocen a una colonia de exiliados. Unas 60 familias. Tratamos de reorganizar nuestras vidas, pero nunca perdimos el eje de solidaridad con los detenidos-desaparecidos en Argentina.
Yo estuve dos años presa en Rosario y un año en Villa Devoto. Fue la última caída de los derechos. En Villa Devoto habia mil mujeres, provenientes de toda la Argentina, con la consiguiente falta de contacto con sus familias, especialmente con sus hijos, porque se los podía tener sólo hasta los seis meses. Para irse del país, muchos recurrían a sus orígenes. Nos nacionalizábamos en los países de dónde eran nuestros padres o abuelos. No era fácil. Los abogados no entraban a las cárceles porque los habían matado a todos y los que estaban vivos, temían.
Cuando el avión despegó supe que estaba libre.
Fui a España donde vivía mi hermana. Pero cuando no permiso de trabajo ni residencia, sos una escoria. Me puse a vender extinguidores de incendio para autos. Así conocí a unos catalanes que también vendían extinguidores
Cualquier evento de carácter internacional que había, lo usábamos para denunciar lo que ocurría en Argentina. Hacíamos listas. A cada uno que llegaba le preguntabamos por tal o cual.
Era, la dictadura, una dimensión de la que no podíamos defendernos.
El destierro significa que te saquen la tierra debajo de tus pies. Tenés que ser persona de nuevo. Recuperar tu identidad. No hablábamos de volver porque era como hablar de la libertad en la cárcel.
Cuando se vuelve uno descubre que la habitación que tenía ya la está usando otra persona, por ejemplo, es lógico, pero uno también se siente desterrado cuando vuelve. aprender las nuevas costumbres, descubrir los cambios en la familia, en la ciudad, en el país.
En Bélgica había chilenos, uruguayos, argentinos. El Plan Cóndor lo conocimos allí.
Esto ni siquiera lo hablábamos entre nosotros; todos teníamos historias muy duras y no queríamos abrumar a nuestros compañeros.
De muchas cosas que les había pasado a nuestros compañeros de exilio o lo que sentían en esos momentos, nos enteramos ahora, con los testimonios.
Hubo muchos belgas solidarios, así como otros a quienes les parecía natural la colonización de lo que luego fue el Congo Belga.
como dato simpático, quienes habíamos leído el libro le preguntamos por el tema de la ducha, artefacto que en esa época no existía en muchas casas. Y Pepe nos cuenta acerca de la bañiducha o validucha…que se instalaba generalmente en la cocina (en el libro cuentan que hasta la instalaban en algún balcón).
Todos conocíamos lo que pasaba, pero volver a escuchar uno, ese relato, resultaba estremecedor.