Del derecho y del revés

La quema de libros en El Quijote

(Apuntes para la charla que se acompañó de lecturas del texto de Cervantes)

Ps. Laura Capella

Lanza en astillero: Lanza arrinconada u olvidada. El astillero era la percha donde se colgaban las armas.

Es la Justicia civil que ejecutaba la sentencia de la Inquisición.

En el capitulo anterior se había hecho una mención a los “descomulgados libros… que bien merecen ser abrasados como si fueran herejes” Ahora se remedaban jocosamente los autos de fe y otros usos inquisitoriales, en particular los expurgos de bibliotecas y las quemas de libros en que tantas veces desembocaban.

La pena habitual contra la herejía era la excomunión (Iglesia primitiva). Con el reconocimiento del cristianismo como religión estatal en el S. IV por los emperadores romanos, los herejes pasaron a ser considerados enemigos del Estado.

La Inquisición en sí no se constituyó hasta 1231, con los estatutos excomunicamus del Papa Gregorio IX.

En 1252 el Papa Inocencio IV, bajo la influencia del Renacimiento del Derecho Romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos.

Los castigos y sentencias para los que confesaban o era declarados culpables se pronunciaban al mismo tiempo en una ceremonia pública, al final de todo el proceso.

Era el sermo generalis o auto de fe.

La inquisición fue disminuyendo su labor hacia los S. XIV y XV.

En Santo Oficio se dedicó más por la Ortodoxia más académica sobre todo por los escritos de teólogos y eclesiásticos destacados.

El creador del Santo Oficio el cardenal Juan Pedro Carafa se convierte en el Papa Pablo IV en 1555. Le encargó a la Congregación de la Inquisición o Santo Oficio, que elaborara una lista de libros que atentaban contra la fe o la moral y aprobó y publicó el primer índice de Libros prohibidos en 1559.

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