Del derecho y del revés

Blog del ciclo creado y coordinado por Laura Capella

La conquista de la escritura

¿ Podremos escuchar el Va pensiero, de Verdi, antes de comenzar la proxima charla? Me referiré a la segunda destrucción del templo y en qué ese hecho histórico se vincula con la vida de Sigmund Freud.

Maruja, la compañera de la Interzona del Mercado Solidario, presentaba la charla cuyo titulo y disertante eran: Viajes y escritura, la invención del psicoanálisis
Luisina Bourband, Doctora en psicología, Magister en psicoanálisis, docente de UNR y UADER, escritora, participante del Centro de Estudios de Psicoanálisis y Debates Culturales.
Como lo habíamos anunciado previamente, una tos convulsa le tiene en reposo desde hace varios días, por lo que tomamos nosotros a cargo dar su charla, a partir de comentar un capítulo del libro y leerles tres interesantísimas páginas que la propia Luisina nos había enviado días antes.

• Tal como se repite en el libro: La conquista de la escritura. Los viajes y la invención del psicoanálisis, compilado por Luisina Bourband, La escritura es el lenguaje del ausente, frase dicha por Freud en alguno de sus textos, tal vez en El malestar en la cultura. Lamentablemente una tos convulsa nos priva de la bella y amable presencia de Luisina, pero no de su escritura. Intentaremos estar –lo más posible- a la altura de sus letras, transmitiéndoles en primer lugar algunos tramos de sus artículos vinculados a los viajes de Freud, principalmente a Atenas y a Roma, y luego les leeremos un texto que escribió a propósito de esta presentación.
• Le enviamos un saludo desde acá y nuestros mejores deseos de pronta recuperación.
• El primer artículo del libro se titula: Todo comienza con un viaje.
• Allí nos comunica algo sumamente interesante. Nos dice que una de las explicaciones de la aparición de la especie humana es que en algún momento aparece una “malformación” en las patas traseras de algunos primates, que hacen que se rigidicen, se transformen en nuestros pies y obligue a la posición erecta, a caminar erguido, mirando para adelante. El ser humano nace, entonces, con ansias de caminar. Luisina menciona a Gerard Haddad quien dice que… lo humano comienza con el lenguaje, pero también con la marcha hacia adelante.


• Recuerda también Luisina Bourband que cuando Freud analiza la nouvelle La Gradiva de W. Jensen (hago un paréntesis y les comento que dicen los que leyeron el texto de Jensen que es mucho más bello el relato que hace Freud del mismo que la escritura de Jensen), Freud se detiene en el pie de ese famoso relieve, el pie como zona erógena. Lugar de intercambio entre el sujeto y el Otro, la tierra, la madre tierra.
• Hace referencia la autora a los mitos fundadores de las tres religiones monoteístas occidentales: El viaje de Abrahan saliendo de Ur y luego el de Moisés para iniciar el éxodo; el de Nazareth a Belén, para el nacimiento de Jesús a salvo de la matanza decretada por Herodes y el abandono de Mahoma de Medina, para luego ir hacia la Meca.
• También hace referencias a aquellos viajes de la tradición griega: los de Ulises u Odiseo.
• Va a hablar luego de la pulsión a moverse, a andar, caminar. Y señalará que la clínica de ésta pulsión es una clínica del espacio y de las inhibiciones, síntomas y angustias respecto de él.
• Pasa a hablar de las pasiones de Freud, aquel, el primer psicoanalistas que realiza el primer análisis en viaje. Al padre del psicoanálisis le gustaban en la misma medida el psicoanálisis, el viaje y la arqueología y es en los viajes donde hace coincidir espacial y temporalmente sus pasiones.


• Dice en el Libro Luisina Bourband: Italia, y especialmente Roma, era la tierra prometida de Freud. Italia, luego del renacimiento era al destino de todo europeo ilustrado. Pero a Freud le costó llegar a Roma, como también a Atenas, por cuestiones que él mismo analizaría, vinculadas a su padre, identificado con la historia de Aníbal en relación a su padre Amílcar Barca, entre otras cuestiones.
Se referirá luego al encuentro con la Acrópolis en un viaje con su hermano Alexander. El viaje a Atenas es un fuera de programa que pueden realizar tras horas de deambular por Trieste, molestos por tener que tomar la decisión. Al llegar a la Acrópolis, Freud tiene una conmoción muy grande que se traduce en un trastorno de la memoria: ¿De modo que esto existe? Como si hubiera dudado alguna vez de eso. Viaje realizado luego de la muerte de su padre, en pleno “autoanálisis” es el haber ido más allá de él , concluye, en una maravillosa carta a Romain Rolland, lo que le dificultaba llegar ahí, porque de ese modo ponía en acto semejante hazaña.

• Bourband plantea, siguiendo a Gabriela Goldstein, que a Freud le sucede algo que tiene todas las características de la Experiencia Estética (Extrañamiento, perder la referencia al yo), experiencia que se revela al sujeto, involuntariamente, muestra ese punto de encuentro imposible, entre sujeto y objeto, entre lo sensible y la razón, entre la realidad y la fantasía. Pareciera, por otra parte, que la perturbación de Freud tiene que ver con la prohibición judía de adorar imágenes.
• Señala Luisina, no podemos pensar en la recepción de la obra de arte, sin el acontecimiento. No hay obra, ni conmoción, sin transferencia (pensándolo psicoanalíticamente).
• El objeto es la Acrópolis, pero también es el objeto de su deseo infantil.
• Les leeremos ahora, el texto nuevo, interesantísimo que Luisina Bourband nos ha enviado acerca de Freud en Italia.


Freud en Italia
Luisina Bourband
En el libro hemos tocado levemente un recorrido que es largo. El valor epistemológico de los viajes en el creador del psicoanálisis, no en términos estrictos de ‘fuente de conocimiento’ sino por lo que a Freud le sucede. Nos detenemos en el Freud sujeto por las implicancias que esto tiene para el psicoanálisis. Comienza a viajar asiduamente a Italia luego de la muerte de su padre, en pleno “autoanálisis” o “análisis originario”, como lo denomina Mannoni.
Freud posee una cultura excepcional y conoce perfectamente los objetos del Arte, sólo que no los aprehende por sí mismos sino por su interés cultural e histórico, es decir antropológicamente. Admira la destreza técnica, y hasta 1897 no distingue entre artesano y arte, cosa en la que Fliess estaba adelantado. Bajo su influencia es que opera en Freud una emoción que conducirá a la aprehensión de una trascendencia denominada Arte, encarnada para Freud en el Renacimiento Italiano. Diversos trabajos testimonian acerca de la lejanía que presentaba respecto a las vanguardias que sucedían, incluso en su misma Viena. El Secesionismo de Klimt, el expresionismo de Kokoschka, el impresionismo francés, o el surrealismo. Sobre todo a este último no le otorga interés, aún siendo reclamado por Dalí.
Su gusto parece limitarse a lo que le ofrece Italia (Leonardo, Miguel Ángel, Signorelli)
La aprehensión del corte entre arte y artesanía constituye la condición subjetivante necesaria, aunque no suficiente para el descubrimiento del psicoanálisis.

Continúa el texto de Luisina: En el análisis que hace Freud de su Sueño de la Monografía Botánica, dice analizando el segundo término:
Además, «botánica» evoca un episodio de la escuela media y un examen de mi época universitaria, y un nuevo tema tocado en aquella conversación, el de mis aficiones, se enlaza, por mediación de la que en broma llamo mi flor predilecta, el alcaucil, con la cadena de pensamientos que arranca de las flores olvidadas; tras «alcaucil» se oculta la reminiscencia de Italia, por un lado, y de una escena infantil con la que inauguré mis relaciones con los libros, que desde esa época se hicieron íntimas, por el otro.


Y sigue diciendo: El alcaucil, también llamado alcachofa, es en alemán artischoke (¿arte de choque? ¿Arte que choca?) Es la flor-legumbre que llega de Medio Oriente y se introduce en Europa vía los Árabes de España, es adoptada por Italia alrededor del Siglo XV en pleno Renacimiento. No tarda en convertirse en emblema nacional, especialmente la preparación “Alcachofa a la judía”. Esta identificación de Italia con la alcachofa inspira en Victorio Emmanuel (Siglo XIX) la metáfora de Italia como una alcachofa que debe comerse hoja por hoja. La Península de las cien ciudades, debe conquistarse capa por capa. La legumbre aparece también en las pinturas de Giorgio de Chirico, en primer plano.

Sigue la escritura de Lusina: Italia, la alcachofa, la sabiduría, el libro, la sensualidad. Se come hoja a hoja, como se lee un libro. Saber y sabor. Freud las une en su asociación del sueño. Una intimidad con la estructura “hojaldrada” de la alcachofa, que toma su fuerza en la escena infantil, y liga los valores más altos del judaísmo, los del estudio y el libro con la cultura italiana del arte y la sensualidad.
Es por este encuentro que decimos que allí, in situ, Freud sufre una conmoción estética que hace a un viraje teórico fundante para el psicoanálisis. Como señalo en el libro, es en un tren en el norte de Italia, embargado por el arte que ha presenciado, donde pensar el complejo de Edipo, es en Roma donde consigue avanzar sobre la figura paterna del Moisés, es allí donde resuelve temas cruciales para la política del psicoanálisis (la disolución de la Sociedad de los Miércoles, los entresijos de la presidencia de la IPA, etc.)
¿Cómo puede un hombre tan cultivado, tan curioso en el campo de las ciencias de la cultura, quedar tan impactado por la belleza de la pintura, de la escultura?
Según Haddad (Freud en Italie), la anestesia estética de Freud se parece más a una EXPULSIÓN que a una carencia constitucional.
¿Expulsión de dónde? La carencia de Freud no revela una carencia personal, sino que es un RASGO de su cultura de nacimiento. A lo largo de su milenaria historia, el judaísmo ignora esta dimensión del ARTE (con sentido plástico y arquitectónico, no así la música o la poesía) y no hubo durante siglos ni arte ni artistas judíos. Es sólo a partir de mediados del Siglo XIX, en particular en los círculos judíos emancipados por HASKALA que aparecen los primeros artistas judíos. Hasta ese momento un objeto es considerado arte judío sólo según su destino religioso. Por ejemplo un candelabro, una estrella de seis puntas o algún utensilio de culto. El gusto por la ornamentación estaba reducido a los lugares de culto, ornamentación cuyo estilo siempre estuvo ligado a las influencias de la época y el lugar cultural, nunca implicó un arte judío.
La apertura de Freud a esta dimensión estética se manifiesta en el contexto del extraordinario cambio cultural a través de las elites de todo un pueblo. Recién en el Siglo XIX se propone un término hebreo para la palabra ARTE. Tanto el hebreo bíblico, como el talmúdico como el rabínico no la poseían.
El nuevo significante: OMANOUT (1902) resulta de la declinación, de la “circuncisión” de la palabra OUMANOUT, que designa el oficio, la artesanía. Es un corte que separa el arte de la artesanía. La artesanía se aprende, pero el arte no se enseña.
Quizás puede pensarse como algo ínfimo, pero si creemos en la importancia de los cambios en el orden simbólico, podemos situar que hay un coincidencia temporal entre este nuevo término hebreo (Eliezer Ben Yehouda, renovador de la lengua hebrea lo propone) y la invención del psicoanálisis. Y la invención del psicoanálisis no es sin ese desplazamiento geográfico y sin esa conmoción estética que cifra ITALIA.


Freud aparece entonces como un testigo de ese reencuentro y de sus efectos. Una vez levantada la inhibición, se haya precipitado impetuosamente sobre la escena artística. (De hecho la BAUHAUS, vanguardia artística y arquitectónica, fue llevada adelante en su mayoría por judíos) El carácter eruptivo del fenómeno atestigua una potencia creadora hasta entonces retenida, rechazada. En ese sentido podemos leer las cartas que envía desde Italia, el estado de gozo, de creatividad, de ebullición, de disfrute vital en el que se encuentra. Desde allí puede salir a ver las estrellas… Equindi uscimmo per rivedere le stelle . “Y de allí salimos de nuevo a ver las estrellas”. (Verso final del Inferno de Dante, Canto XXXIV, verso 138. )

Muy interesantes aportes y comentarios por parte del público.

La amorosa presencia de Lilians Lopez, creadora y directora del Centro Paulo Freire de la Facultad de Derecho.

Siempre hay un espacio en el Ciclo para la palabra del público.

Participaron todos, dando algún testimonio de su lectura de la vida de Freud, de su ignoracia de la misma pero de su gran interés por tomar estos cruces entre Psicoanalisis, cultura, historia, Derechos Humanos, etc.

Nuestro querido amigo Enzo Montiel, hablando del psicoanálisis como analizante de muchos años y diversos analistas, de lo cual siempre da testimonio.

Lilians diciendo palabras muy conceptuosas en relación al Ciclo, que es auspiciado por el Centro Paulo Freire que ella dirige en la Facultad de Derecho.

Gracias Luisina Bourband y que te mejores!!!

 

Daniel Krichman leyó esta cita:
El arte que a-terra
(…) El arte romano clásico y renacentista vivido directamente, su belleza inexpugnable, es una novedad que por momentos aterra a Freud. Produce en él una conmoción estética que es el corazón de la creación freudiana. El entramado transferencial que se produce entre el arte, el auto-análisis y el viaje da como resultado al psicoanálisis.
El encuentro con el Moisés de Miguel Ángel, tiene todas estas características. Sus vacilaciones y su impacto se comprenden al agregar otro elemento, propuesto por G. Haddad: la idea del judaísmo arraigado en Freud, que se basa en un rechazo radical a entrar en contacto con ese otro mundo, impuro, marcado por la ambigüedad, que representa Italia y su arte, y que no es otra cosa que el mundo femenino, lo femenino. A partir de ello también podemos comenzar a hacernos la idea de lo que implicó ese cruce, esa colosal mutación, que liberó aquello interdictado. Freud consideraba a su autoanálisis como el descenso a los infiernos. Metáfora de las lecturas de sus autores preferidos, Heine, Dante, Goethe. No es casual que en una carta desde Roma a su mujer Martha le escriba: “E quindi uscimmo per rivedere le stelle”. Desde el territorio, por fin, conquistado. 

Bourband, Luisina (compiladora), La conquista de la escritura. Los viajes y la invención del psicoanálisis. Rosario. Laborde Libros Editor, 2016Tarjeta postal del 21 de septiembre de 1907, 214. “Y de allí salimos a ver de nuevo las estrellas”

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Categories: Derechos humanos, Material Descargable, Resistencia

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