Del derecho y del revés

Blog del ciclo creado y coordinado por Laura Capella

Kafka y su testamento

Ps. Laura Capella

No soy más que literatura y no puedo ni quiero ser nada más. Franz Kafka

Antes de referirme a Kafka, vamos a tomar a otra secta judía, actualmente en actividad. La del rabino Nachman de Bratslav, de comienzos del S. XIX.

La historia de esta secta es un caso interesante de cruce entre una subjetividad particular y la psicología de grupo.

Es paradigmático, por otro lado, porque se conoce la obra del rabino Nachman como la del Libro quemado.

Su existencia breve –murió a los 39 años- y tumultuosa lo convierte en un personaje próximo a la subjetividad moderna y de alguna manera preanuncia a Kafka.

Pero Gerard Haddad necesita aclarar que esta figura enuncia el drama humano de la psicosis, de una paternidad que no pudo ocurrir y menos aún sostenerse.

v     Nachman pertenece al mundo judío eslavo del hasidismo. Su madre era hija de Baal Shem Tov fundador de la secta hasidim.

No se sabe nada del padre del rabino Nachman. Se sospecha que la madre debe haber tenido problemas mentales –se dice que estaba habitada pro el Espíritu Santo. Nachman fue muy criticado por frecuentar los ambientes sabbatianos y frankistas (sectas mesiánicas).

Mueren su primera mujer y sus hijos. Deja Ucrania, viaja a Tierra Santa. Regresa a Ucrania. Se lo obliga a irse y se instala en Silesia, en Bratslav, ciudad a la que su nombre queda ligado. Vive allí ocho años, enfrentando una hostilidad unánime.

Se casa por segunda vez y tiene un hijo.

Pronto estalla la tragedia:

Contrae tuberculosis, lo cual es una inminente condena a muerte, y muere su hijo. Esto le desencadena una crisis profunda que lo condena a destruir su obra escrita. Se retira a Uman donde muere a los 39 años en 1911.

Este lugar se convertirá en centro de peregrinaje para los  hasidim del muerto, alumnos tardíos de Nachman.

Las enseñanzas de Nachman llegan a través de Nataniel Sternhartz, su secretario y discípulo que publica su obra y biografía.

En oposición a otras sectas hasídicas organizados en torno a un líder vivo que deja herederos que forman verdaderas dinastías, esta secta de hasidim bratislavos es la del “muerto” porque reposa en al tragedia de la filiación y de la transmisión imposibles.

Nachman se consideró Mesías y cumplió, como habíamos visto, con el pensamiento milenarista y totalitarista y terminó con la destrucción del Libro.

Según su discípulo Nataniel, los escritos de Nachman se dividen entras categorías de libros:

  1. El Libro I- sus textos publicados en vida. Aforismos póstumos y cuentos, redactados por Nataniel.
  2. El Libro II o Libro Quemado, el que ordenó destruir en 1908.
  3. El libro III o Libro Oculto: ninguna mano lo tocó, ningún ojo lo ha visto. ¿Metáfora del libro ideal?

El Libro Oculto es en Verdad un Libro Destruido.

Nachman reconoce la equivalencia entre destruir y ocultar. Es un bien que sean ocultados y quemados los libros santos– dice Nachman.

La psicosis de Nachman se expresa en las extrañas manifestaciones somáticas, de extrañamiento y separación del cuerpo y en el delirio megalomaníaco en el sentido de que su libro quemado encerraba todo el saber y revela todo el secreto, al punto que amenazaba con hacer abandono del estudio de la Torá.

La destrucción de su obra es la de un hombre desesperado al borde de la muerte. No le quedarán después de su acto, más que tres años de vida.

Según  Haddad esta posición suicida influye al judaísmo hasta nuestros días.

Dice que no es raro ver colgado sobre la pared de un aula rabínica este aforismo de Nachman: Quemar un libro es aportar luz al mundo.

No obstante Nachman tuvo intuiciones fulgurantes, como cuando vincula el libro con el nombre.

Dice: El Nombre de Dios es El Libro porque El Libro y El Nombre tienen un mismo valor numérico: 340.

El sufrimiento de este hombre que se consideró fracasado en su intento de transmitir una filiación, lo ponen en el lugar de un totalitarismo bastante inofensivo. ¿No hay, sin embargo, un discípulo: Nataniel, sin el cual no se hubiera conocido la enseñanza de Nachman?

Hoy día los hasidim de Nachman se distinguen por la dulzura y modestia particular de sus maneras. Para colmo de la ironía, la actividad económica principal de los adeptos de una secta fundada en la ideología del libro quemado es hoy el trabajo editorial (¡!)

Franz Kafka: Nace en Praga el 3 de julio de 1883.

Muere en un sanatorio cercano a Viena al 3 de junio de 1924. Faltaba un mes para cumplir 41 años Estaba acompañado por su amigo el Dr. Robert Klopstock y Dora Dymant o Diamont, su última compañera, de sólo 20 años.

Unos meses antes había solicitado al padre de Dora, por correspondencia, autorización para casarse y recibió el rechazo del mismo.

La carta que Kafka envía el piadoso padre de Dora, que vivía Polonia, dice que aunque no es un judío practicante, era un judío arrepentido que busca convertirse y que esperaba ser digno de entrar en su familia.

El padre consultó al hombre más honrado, al rabino Gerer, el rabino leyó la carta y dijo solamente: NO. Este No se justificó por la muerte de Kafka ocurrida poco después.

Hay una crítica muy difundida entre los psicoanalistas cuando se interpreta o analiza a un autor por su obra.

Kundera de hecho critica las interpretaciones que se hacen de Kafka, lo que Kundera llama la kafkalogización.

Pero podemos tomar dos frases de Kafka que van a justificar el análisis que hace Gerard Haddad:

  • No soy más que  literatura y no puedo ni quiero ser nada más.
  • Tentativas de evasión de la esfera paterna: Kafka deseaba que se titulara toda su obra.

Obra literaria como intento de evasión de la esfera paterna y de su propio ser como literario.

Haddad va a centrar su interpretación en lo que llama: El tormento del nombre propio. Esto a su vez lo podemos vincular a la concepción cabalística de la creación como acto de escritura y al nombre cifrado en esa escritura.

  • Los personajes principales de sus dos grandes obras: El Proceso y El castillo: K
  • El gran número de fragmentos como en América, frecuente: Karl
  • Suerte de regla: personajes comienzan con K: Kieman, Kosel, Krummholz, Kalmus, Karo.
  • O son Homofónicos con Kafka: Samsa
  • Ficciones de animalidad o animales humanizados.
  • Símbolo del negocio de su padre para antes de que nazca Franz: Una corneja (Chouca) , en razón de que en checo se dice Kafka (también seguramente  cómo se le dieron los apellidos a los judíos usando términos peyortivos o de animales)
  • Franz Kafka presenta una partición: Alemán/Checo/Hebreo (Idisch) , dado que en Praga el alemán representaba la lengua del amo, y el hebreo o Idish la lengua  de lo despreciado. De hecho él escribe en alemán.
  • Cuento del buitre:

Buitres

[Cuento: Texto completo]

Franz Kafka

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

– No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

  • Mata al padre imaginario y con él se mata él mismo. Solución semejante a la de Hamlet.
  • Alemán: KAFF: atado de trigo, cizaña que separa del grano. Metafóricamente: Insignificancia.
  • Checo: KAFF: Aldea perdida, región perdida, agujero.
  • Käfer: Coleóptero, Metamorfosis.
  • Käfer: “gatita”, muchacha.
  • Käfing: jaula
  • El significante KFR en hebreo repite los mismos nudos y bifurcaciones encontrados en el alemán:
  • KFAR: aldea, campiña
  • Kofer: blasfemo (hebreo) / Käfer : coleóptero (alemán)

La metamorfosis

  • Kof (hebreo) mono (Cuento: Informe para una Academia) Acto sin valor (monería) como ejecutado por un alienado.
  • La escritura de Kafka tiene una fuerte actividad anagramática. Bach, por su parte, utilizaba las letras de su apellido como notas musicales.

Esta actividad anagramática se relaciona concretamente con el pensamiento hebraico y cabalístico.

El destino de un hombre está escrito en las letras de su nombre propio. Qué de la trama familiar, qué del deseo del otro se traman en ése nombre.

Si el destino está  escrito en las letras del nombre propio y si éste se desarrolla en un infinito malestar de exilio ¿Actuando sobre las mismas letras, traduciéndolas, no se llegaría a desplazar, aún parcialmente a la rueda plomiza del malestar? (Trabajo de análisis)

Lacan analiza la operatoria de Abraham fundadora del Nombre-del-padre, se efectúan con el sacrificio del carnero-padre primitivo, en lugar del de su hijo.

Kafka reclama del padre su herencia judía para vivir en la ley y no en el capricho de un mundo donde el animal-padre posee un poder discrecional.

Haddad habla de un fracaso en Kafka, que del odio neurótico al padre se deslizó hacia la fascinación total, sino totalitario, por la muerte.

De ahí el pedido de que se le quemen sus libros.

Lo llamativo que señala Haddad es que Dora Dymant, perteneciente a una familia hasídica (influida tal vez por Nachman) obedeció al pedido de Kafka y quemó los cuadernos de sus Diarios de los últimos años.

Brod, su albacea, encontró las cartas, una a lápiz, que Kafka ya la había mostrado, indicándole que queme ciertos libros. Brod le había respondido que no lo haría. Y otra, posterior, en tinta, indicando cuales sí y cuales no iban a ser quemados.

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