Del derecho y del revés

Blog del ciclo creado y coordinado por Laura Capella

Diez mil veces

por Laura Capella, psicoanalista [1]

En el 2009 nos conmovimos con la noticia de que en Austria un hombre había tenido secuestrada en su casa, desde hacía 24 años, a su hija a la que había sometido tanto sexual como existencialmente, y de cuya unión nacieron siete hijos, de los cuales uno había muerto. Josef Fritzl fue rápidamente bautizado como el monstruo de Amstetten. La acusación y posterior condena tuvo que ver con secuestro, incesto, violación y hasta asesinato. Pero lamentablemente los hechos que relatan esta noticia  son mucho más frecuentes de lo que uno imagina y ocurren mucho más cerca de nuestra casa. Podríamos, parafraseando a Armando Tejada Gómez, decir: A esta hora exactamente está siendo violado/a un/a niño/a por su padre, o su tío, o su hermano, o su abuelo, o por el cura del Hogar donde está internado/a (ver caso del padre Grassi y su Felices los Niños)

Son siempre hechos desgarradores, enloquecedores y siempre cuentan con la complicidad de otros..

Pues bien, un sacerdote de Malargüe  (provincia de Mendoza) , ofendido en su castidad (sic) por un espectáculo que se realizaba en la Fiesta Nacional del Chivo (enero de 2011), donde se satirizaba la educación sexual que imparte la iglesia católica,  irrumpió para detener el espectáculo y luego declaró que Violar la fe es diez mil veces peor que violar a una hija (sic).

Podría ser la declaración de un loco, sino fuera porque dice una verdad silenciada durante milenios por la iglesia y cualquier institución que detente el poder: Que la violación no es sola una manera perversa que tiene el hombre para desfogar sus impulsos sexuales, sino es un modo de ejercer un dominio sobre seres -mujeres, hombres o niños- subordinados a ellos por diversos motivos. Y que, cuando ha tenido la función de la tortura o del sometimiento al vencedor en las guerras, ha sido justificada y hasta bendecida  por la iglesia. Basta repasar declaraciones de  víctimas de la última dictadura militar en la Argentina y ver el papel de muchos de los sacerdotes argentinos durante la misma, algunos afortunadamente ya condenados.

Si la castidad del señor cura fue ofendida por ese espectáculo, bastaba con retirarse. Pero sabemos del goce del represor al mirar aquello que lo ofende tanto y también sabemos que el sentido del humor no es un privilegio de mentes obtusas.

¿No imagina el padre Pato qué pudo haber sentido cualquier mujer que ha sido  o está  siendo violada por su padre, al escuchar sus declaraciones? Él ha minimizado diez mil veces la violación y el incesto y las víctimas tal vez se han sentido diez mil veces nuevamente violada/o, reviviendo lo que Fernando Ulloa llamó encerrona trágica, quedar a merced de alguien, sin tercero de apelación. La ley, el imperio del derecho son el tercero de apelación. Pero este señor, que se pronunció al margen de la ley, expresa lo más oscuro de la Iglesia, que ha bendecido toda clase de armas dedicadas al saqueo de continentes enteros, con la concomitante violación de sus legítimos habitantes, carnal y culturalmente, imponiéndoles junto con la espada o el misil y la cruz, una lengua; destruyendo y despojando sus cuerpos y sus producciones.

Como efecto  de esa oscuridad podemos nombrar a Galileo Galilei quien juzgado dos veces (1615 y 1633), obligado a abjurar de sus descubrimientos, viejo y enfermo, pasó sus últimos nueve años de vida con arresto domiciliario. En 1992, una comisión investigadora nombrada por el Papa Juan Pablo II reconoce públicamente el error cometido por el tribunal eclesiástico.

Pero nada ha dicho aún la Iglesia acerca de la condena a la hoguera de Giordano Bruno en 1600 en Roma, por el Santo Oficio, porque decía que el Sol era una estrella y que las estrellas eran soles, cosa que hoy puede afirmar cualquier escolar.

En relación a la educación,  recordemos el caso inmortalizado por la película Heredarás el viento,  basado en un hecho real, cuando en 1925 en el Estado de  Tennessee, EEUU,  se encontró culpable al profesor John Scopes de enseñar la teoría de la evolución de Darwin en una clase de ciencia en una escuela secundaria, en contra de lo que establecía una ley de ese estado. La obra teatral, en la que se inspira la película, alerta sobre los efectos del macartismo, determinante de una de las épocas más oscuras de la historia de Estados Unidos, en contra de la tolerancia y la libertad de pensamiento.

¿Cómo, sino violando la fe, se puede avanzar en los desarrollos científicos? No sólo la fe de la iglesia, sino la fe en cualquier autoridad. ¿No es eso la manera de ir más allá del padre, ése mandamiento ético que nos posibilita constituirnos como sujetos, haciéndonos pares con el padre?

Quiero retomar otro aspecto siniestro que une a la última dictadura militar  con la Iglesia. El año pasado conocíamos el caso de Roberto Gastón Castillo, nacido en mayo de 1977, con su padre desaparecido desde enero del mismo año. Por ser séptimo hijo varón, dice el joven en una carta al Cardenal Bergoglio: mi madre solicitó, de acuerdo a la ley nacional 20.843, que fuera mi padrino de bautismo, el presidente de la Nación, cargo que ejercía entonces, el dictador y luego probado genocida Jorge Rafael Videla.
Aquella solicitud permitida por la legislación positiva argentina, estuvo inspirada en la cándida idea de mi familia que siendo el presidente de la Nación el padrino del hijo del desaparecido, sería un elemento mas a favor en la búsqueda ante los estrados institucionales y poder solicitar con mayor fortuna el auxilio de las autoridades católicas
. Cosa que nunca sucedió. Más adelante Castillo dice: Así las cosas, deviene una trágica paradoja más en la historia argentina, en la cual resulta que mi padrino de bautismo es el asesino de mi padre.

El joven pretendió, ante la Iglesia, ser liberado de tremendo padrino, pero la iglesia le planteó que esto era imposible, y que lo único que podía hacer, se le sugirió, era solicitar ser él  expulsado de la religión católica. Solución que considera bizarra y realiza un admirable  análisis desde el mismo derecho canónico,  llegando a la conclusión de que la iglesia tomó a Videla como su cruzado, conociendo fehacientemente su proyecto genocida,  lo que con los años todo el pueblo pudo saber gracias a la lucha de los organismos de DDHH por la verdad y la justicia.

Siguiendo la lógica  de los cruzados, Viviana Demaría y José Figueroa con su habitual rigurosidad, realizan un análisis meduloso de los antecedentes políticos precisos del cura de Malargüe. (Ver  Mikael. Los soldados de Dios)

Creo que es cierto lo que dice el antiguo testamento en sus Proverbios: El que turba su casa heredará el viento; y el necio será siervo del sabio de corazón.” (Pr. 11-29), este señor, el llamado Padre Pato, ha turbado nuestra casa y ha ofendido neciamente nuestro corazón. Tal vez no le quepa sino cosechar tempestades.

Rosario, enero de 2011

Versión de este artículo publicado por Rosario|12


[1] Creadora y coordinadora del Ciclo “Del derecho y del revés” y miembro del Foro en Defensa de los DDHH del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Santa Fe, 2ª Circunscripción.



Categories: Derechos humanos, Memoria, Subjetividad

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