Del derecho y del revés

Blog del ciclo creado y coordinado por Laura Capella

Autoorganización

Martes 05 de octubre 2010/ 20:00 hs

De la dispersion a la autoorganizacion (¿y viceversa?)

Ps. Franco Ingrassia (Rosario, 1976). Realizó una Maestría en Investigación Participativa en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha dictado seminarios como docente invitado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Sostiene una práctica clínica en instituciones públicas y en su consultorio. Integra el Laboratorio de Análisis Institucional de Rosario. Ha publicado diversos artículos en revistas como El Rodaballo y Campo Grupal (Argentina), Mute (Inglaterra), Archipiélago y El viejo topo (España) y Derive Approdi (Italia). Coordina el proyecto Estéticas de la Dispersión.

¿Cuáles son las condiciones en las que se construyen y deconstruyen los lazos sociales hoy? ¿Con qué herramientas conceptuales podemos construir dispositivos de lectura e intervención interiores a dichos procesos? Partiendo de la hipótesis de la dispersión articulada por Ignacio Lewkowicz, la idea de esta presentación consiste en exponer algunas categorías que intentan formalizar la sociabilidad contemporánea.

01.   Partamos de la hipótesis de la dispersión como fondo ontológico de la sociabilidad contemporánea. Ello implica un cambio de supuestos: la premisa no es ya el lazo social constituido y regulado sino una tendencia a la ausencia de vínculo.

02.   Es en este contexto que la noción de autoorganización cobra carácter central: en condiciones de dispersión, la sociabilidad necesita ser primero producida para poder luego ser reensamblada.

03.   Llamaremos autoorganización entonces a los procedimientos que tiendan a componer lazo social desde el interior mismo de esta composición.

04.   Para que un lazo social persista, estos procedimientos necesitan ser continuos, ya que de otra manera el vínculo se destituye en función del efecto dispersivo de la operatoria mercantil.

05.   La noción de autoorganización se distingue de la noción de autonomía en el siguiente punto: tanto la autonomía – en tanto “ley que nos damos a nosotros mismos”- como la heteronomía – en tanto “ley que proviene de una instancia externa a aquello sobre lo cual legisla”- suponen una regulación –nomos– de una instancia preconstituida: lo social ya está dado y lo que se pone es discusión son diferentes modos de reglar su existencia. En cambio la autoorganización se sitúa una instancia anterior: se trata de la producción del lazo social como tal en un contexto que amenaza permanentemente la continuidad de este producto. Por lo tanto, la autoorganización, en tanto producción de lo social, deviene proceso incesante.

06.   La imagen de la autoorganización como proceso incesante de producción de lo social explica la preeminencia de las lógicas reticulares en las composiciones sociales contemporáneas. Si la estructura remite a cierta primacía de la estabilidad en la morfología de los vínculos sociales, la red puede pensarse como una modalidad de vinculación mucho más próxima a la variabilidad de la morfogénesis. Dicho de otro modo, si la estructura es una figura permanente –sólo alterable por ruptura o crisis- la red, más que una figura alternativa, es configuración en curso. No se trata de que una red sea más permeable que una estructura a los cambios y recombinaciones de las relaciones y elementos que la componen sino que la red esta constituida por estas mismas alteraciones. En este sentido, la red es el proceso de autoorganización.

07.   Otro desplazamiento registrable es el que va de lo simbólico a lo real. En condiciones estructurales la intervención sobre lo social era eminentemente crítica: se trataba de poner en crisis una modalidad –simbólica- de regulación heterónoma de las relaciones sociales en función de la constitución de mayores grados de autonomía. En condiciones de dispersión de lo que se trata, en principio, es de las composiciones reales, es decir, de que haya lazo cuando todo tiende a su inexistencia.

08.   Si en la era disciplinaria se trataba de desplegar una crítica a nuestras condiciones de existencia, en la era contemporánea nuestra tarea es la de constituir modos de vida que logren suspender nuestras condiciones de inexistencia.

09.   Como ya planteamos en Pensamiento Crítico/Pensamiento constituyente, la crítica, de todos modos, no queda totalmente abandonada. Gana un nuevo lugar como momento táctico dentro de las estrategias constituyentes. Así como las estrategias críticas precisaban de la constitución de las máquinas de guerra que permitiesen efectuarlas, muchas veces, en medio de las experiencias contemporáneas de autoorganización, emergen obstáculos específicos que deben ser desmontados. Los procedimientos críticos actúan allí al servicio de la actividad constituyente.

10.    Pero a su vez esta dinámica (contexto dispersivo vs. autoorganización) despliega dos tendencias que amenazan con cancelar las potencias propias de las experiencias:

      • por una parte, la variabilidad constante del entorno puede conducir a un intento de rigidificación de la composición: llamemos a esta tendencia “cierre identitario” y nombremos con ella a todo proceso en el cual una experiencia de autoorganización intente plegarse sobre sí misma, negando la inconsistencia necesaria para que haya autoalteración y proponiendo una respuesta conservadora ante la dispersión;
      • por otra parte, siempre existe la posibilidad de que la composición no resulte lo suficientemente potente para resistir los efectos aleatorios de la operatoria mercantil. Llamemos a esta tendencia “desconfiguración” y nombremos con ella a todo proceso en el cual una experiencia de autoorganización propenda a resultar reabsorbida por la fluidez propia del mercado.

11.   En muchos casos, las tendencias son simultáneas y se retroalimentan: cuanto mayor es la amenaza de desconfiguración, mayor la tendencia al cierre identitario. Cuanto mayor es la rigidez impuesta por el cierre identitario, mayor la eficacia de la acción dispersiva que sólo encuentra problemas para desconfigurar aquellas composiciones recombinantes que logran utilizar la fuerza externa como ventaja propia.

12.   Tendremos así situado un problema específicamente político: ¿cómo operar sobre los procesos sociales de composición autoorganizada de lazos igualitarios para que, evitando la tendencia al cierre identitario, consigan a la vez eludir la tendencia a la desconfiguración? La imposibilidad de esta exigencia nos confirma, de modo realista, que nos hallamos en el territorio propio de la política.

13.   Construir una respuesta no-reactiva ante las tendencias que amenazan a las composiciones implica hacer posible una vía de innovación (un hacer posible que es tanto un abrirse paso como una fijación de una orientación como alternativa al caos) capaz de eludir o minimizar la retroalimentación cierre/desconfiguración mediante el reensamblaje de lo social.

14.   Aquí radica la posibilidad contenida en la apuesta de la autoorganización: negarse a la fatalidad del cierre identitario o la dispersión desvinculante. Encontrar la decisión que, en cada caso, ponga a la composición en una situación de exceso sobre sí misma.

Franco Ingrassia.

Fuente de la imagen: Carretera sin fin



Categories: 2010, Épocas, Subjetividad

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